Paso de Ntra. Sra. de la Soledad

Aunque la imagen de Nuestra Señora de la Soledad fue la primera Dolorosa que procesionó bajo palio por Sevilla (1606), actualmente lo hace en un paso sin tal aditamento. Bajo la dirección artística del afamado pintor y hermano de la corporación Don Santiago Martínez Martín (1890-1979), autor de los proyectos y dibujos de estas andas procesionales de la Soledad, se comenzó su construcción en el mes de Agosto de 1949, en los talleres del conocido Industrial sevillano Francisco Ruiz Rodríguez -Maestro Curro- (1888-1961) en la conocida como calle de las Siete Revueltas (Alonso X el Sabio), quedando totalmente terminado para la Semana Santa de 1951, después de diecinueve meses de ininterrumpidos trabajos de artistas, carpinteros, doradores etc. Su costo aproximado fue de 250.000.-Pts.

Intervinieron en la ejecución del paso los tallistas Rivette y Francisco Carrero y en los ángeles mancebos y demás figuras el escultor Manuel Vergara Herrera. En el dorado, bajo la dirección del Maestro Curro, Manuel Calvo. La carpintería corrió a cargo de Francisco Bailac.

Al diseñador del paso D. Santiago Martínez, en reconocimiento a su desinteresada labor, le concedió la hermandad a perpetuidad, el hacer la estación de penitencia, él o sus sucesores, en la manigueta delantera derecha del paso.

El paso de Nuestra Señora de la Soledad, es ante todo un paso "sevillano" de estilo barroco más o menos puro, consta de respiraderos, mesa y canasto; todo tallado y dorado, llevando estofado en blanco el tema de las azucenas, símbolo de la pureza de la Virgen y los tulipanes, que le sirven de fondo, en oro bruñido, formando esta trama de azucenas, tulipanes, blanco y oro, junto a los laudes que corren en rojos frisos a través de todos sus tercios, ese poema de belleza, artísticamente armonizado, que es el "paso" de la Soledad.

La delantera, en la canastilla luce en el centro una artística capillita de medio punto, orlada de azucenas y rematada por el escudo de la Hermandad y un gran ramillete de la misma flor, que sirve de cobijo durante la estación de penitencia, a una pequeña y artística Asunción tallada y policromada del siglo XVIII, donada para tal objeto y como queriendo simbolizar la mayor gloría de la Reina de los Ángeles, de subir a los Cielos, una vez terminada su vida terrena. Esta Virgen va nimbada con doce estrellas, llevando cada una de ellas engarzada un brillante. A la derecha el "llamador", que es un precioso ramillete de azucenas hecho por Manuel Seco. Las esquinas están ocupadas por dos ángeles tallados y policromados de gran belleza, del siglo XVII. El respiradero, luce en una cartela del mismo estilo y en el centro, un busto en alto relieve de San Juan Evangelista, "el discípulo amado", obra del escultor sevillano Manuel Vergara Herrera, al igual que todas las demás. Es digno de señalar las jarritas de azucenas en que terminan todas las esquinas de los respiraderos y el friso que enmarca los mismos llevando en relieve letras doradas sobre el fondo granate, con versículos y estrofas de las Sagradas Escrituras en honor de la Santísima Virgen. Las maniguetas siguen y rematan la moldura que corre a través de los respiraderos y de cuyos extremos cuelgan sendas borlas de oro de gran belleza artística, junto a los de los faldones.

En el costado derecho, en la canastilla se admira desde este ángulo en toda su belleza la gracia de líneas y magnífica y original talla del mismo. Decorándola, rica y bellísima cartela barroca con igual motivo decorativo y el relieve del Evangelista San Marcos. Del centro de ella parte el basamento de un candelabro de originales líneas, por el que trepan graciosos grupos de azucenas. Sobre el plinto de la mesa, van dos guardabrisas grandes de cristal, decoradas con apliques dorados. El respiradero lleva sobre este y en el centro, original y bellísima capilla, verdadero alarde de arte con el busto de María Salomé; completa el exorno del mismo, cartelas con los Santos Varones, José de Arimetea y Nicodemus, también en relieves.

En la trasera, en otra cartela con los mismos elementos decorativos dichos, el Evangelista San Mateos y sobre el respiradero, capilla de igual forma que las de los costados, con el busto en relieve de María Magdalena de conmovedora expresión. Al igual que la delantera, dos ángeles y las maniguetas completan esta.

En el costado izquierdo, la canastilla luce en ella y en cartela el Evangelista San Lucas y en la capilla del respiradero María Jocobí, figurando a sus lados los profetas Jeremías e Isaías. Al igual que en el costado derecho, sobre el plinto dos guardabrisas.

Decora todo el paso en el friso, una inscripción latina alusiva a la Virgen, tomada de versículos y estrofas de las Sagradas Escrituras y dividida en capitulum (C), estrofa (E) e himno (H). Su traducción al español sería la siguiente: (C) ¿A quién te compararé o con quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré yo para consolarte, Virgen, hija de Sión? Inmenso como el mar es tu quebranto. (E) ¿A dónde se fue tu amado? ¡Oh la más hermosa de las mujeres! ¿A dónde se marchó tu Querido, y le buscamos contigo? (H) Sin embargo, la Virgen, más intrépida que los mismos mártires, se mantiene de pie; por un nuevo milagro, no muere, oh Madre, entre tantas causas de muerte, y crucificada por tan atroces dolores. Reina de los Mártires ruega por nosotros. Tú permaneciste junto a la Cruz de Jesús.

La iluminación del paso se hace principalmente por seis candelabros de gran belleza, destacando los de las esquinas, que forman grupo con el Ángel anteriormente mencionado y que aparece como sosteniendo sus brazos; el Ángel a su vez se encuentra iluminado por un pequeño y original candelabro colocado en las esquinas de la mesa, formando estas como una maravillosa cascada de luz y oro, que resultan de la unión de cada dos tercios. Las velas de todos estos candelabros van protegidas por los clásicos guardabrisas y estas a su vez decoradas con "coronillas" doradas y repujadas.

La peana de la Virgen de igual forma que la canastilla y con los mismos elementos decorativos de las azucenas, tulipanes etc. lleva en el centro el escudo de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, por ser tradicional que el teniente de Hermano Mayor de la misma, sea el Hermano Mayor Honorario de la Cofradía.

Las dimensiones del paso son las de 3,72m. de largo (sin maniguetas) 2,56m de ancho y 5,97m de alto con la cruz en su posición más alta.

Completan el exorno del paso como piezas de orfebrería una magnífica candelería en plata de ley de (44) piezas hecha en el Taller de Seco Velasco en 1960; un precioso juego de cuatro jarritas también de plata, ejecutadas asimismo por Seco Velasco en 1983 y los casquetes de la cruz que fueron realizados en metal sobredorado en el año 1930.

En los años 1999 y 2000 se estrenaron unos extraordinarios faldones bordados, muy a juego con el estilo del "paso", realizados en el taller de Rosario Bernardino Díaz.

 


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