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Pontificia
La relación entre la Cofradía sevillana de Nuestra Señora
de la Soledad y el Papado arranca ya en el siglo XVI. Así el Papa Gregorio XIII
Buoncompagni (1572-1585) otorgó a la Hermandad el 5 de abril de 1579 una bula
por la cual concedía numerosas indulgencias a los fieles que visitaran la
capilla propia que la Soledad tenía dentro del convento del Carmen, casa-grande
de los carmelitas calzados en Sevilla. Este mismo pontífice autorizó en 1584,
también por bula, la cesión de unos terrenos en el cenobio carmelita a favor
de la Cofradía.
Bajo el pontificado de Clemente VIII Aldobrandini (1592-1605)
-cuyo escudo está bordado en la bandera pontificia que posee la corporación y
que procesiona el Sábado Santo en el cortejo de la Cofradía, concretamente el
5 de junio de 1594, la capilla de la Soledad fue agregada a la basílica de San
Juan de Letrán, Catedral de Roma.
Paulo V Borghese (1605-1621) concedió en 1605 nuevas
indulgencias y gracias espirituales a los fieles que visitaran en su capilla a
la devota imagen de Nuestra Señora de la Soledad. Lo mismo hizo en 1722
Inocencio XIII Conti (1721-1724). Pío IX Mastai-Ferretti (1846-1878) añadió
nuevas indulgencias mediante dos breves pontificios fechados en 1870. Y Pío XII
Pacelli (1939-1958) agregó en 1955 a esas seculares gracias, nuevas
indulgencias para los que visitaran la capilla de la Soledad en San Lorenzo el
día de la Inmaculada.
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